Ciencia con propósito: entre la excitabilidad neuronal y el compromiso regional
Un encuentro con la doctora Tamara Rosenbaum: liderar desde la excelencia, la herencia familiar y la convicción de que la ciencia es, ante todo, un acto de fe en el futuro
Tamara Rosenbaum está convencida de que, sin un apoyo económico incondicional y políticas de Estado sólidas hacia la ciencia básica, no hay futuro posible. Esta es la primera de las tres claves fundamentales de la entrevista con la que la ACAL inaugura el año 2026. En la segunda clave, destaca la necesidad de pasar de la buena voluntad del científico a la estructura orgánica: no basta con querer colaborar; se requieren oficinas y coordinaciones que sistematicen los diálogos y las convocatorias. La tercera clave reside en que la inclusión de la mujer en la ciencia no ocurre por inercia, sino por una red de apoyo triple: la academia, la familia y colegas, y las científicas que ya han «llegado», quienes deben guiar y sostener a las que vienen detrás.
Miembro de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL), entre otras sociedades científicas, la investigadora mexicana visualiza el papel de la organización como una consultoría de Estado y un motor de visibilidad para el relevo generacional.
La arquitecta de las señales nerviosas
Detrás de cada sensación de dolor o respuesta a nuestro entorno, existen proteínas invisibles que actúan como interruptores de la vida. Tamara Rosenbaum ha dedicado su carrera a descifrar estos mecanismos en el Laboratorio de Estructura de Proteínas de Membrana y Excitabilidad Neuronal de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Bióloga y doctora en Ciencias Biomédicas por la UNAM, con formación posdoctoral en centros como Stony Brook y Seattle, su trayectoria es una sucesión de hitos: desde el Premio de la Academia Mexicana de Ciencias hasta la Cátedra Marcos Moshinsky. No obstante, para Rosenbaum, la ciencia no es un camino solitario; su identidad está forjada por una poderosa herencia intelectual. Hija del Dr. Marcos Rosenbaum Pitluck y Meryem Emir, creció en un entorno donde la excelencia era una forma de vida. Esa seguridad es hoy el motor de su lucha por la inclusión. Además, se reconoce como resultado del apoyo de mentoras clave como las doctoras Marcia Hiriart y Sharona Gordon, una cadena de sororidad que hoy ella replica con sus alumnos.
Descifrando el dolor y la inflamación
En su laboratorio, Rosenbaum y su equipo utilizan técnicas de vanguardia como la mutagénesis dirigida y la electrofisiología para identificar moléculas que regulen el dolor y el prurito, y entender cómo los canales TRP responden a estímulos ambientales.
«En nuestro laboratorio no solo estudiamos canales iónicos; formamos a las próximas generaciones con financiamiento y compromiso», afirma.
La entrevista

¿Cómo ve el futuro de la ciencia en Latinoamérica y el Caribe? ¿Qué impacto cree que pueden o deberían tener las políticas para la ciencia en los países de la Región?
–Las políticas para la ciencia en países como los nuestros deberían de ser básicamente actos de fe, es decir, hay que apoyar a las actividades científicas de manera incondicional y con una buena cantidad de recursos. Todos los países del primer mundo han contado con políticas de órganos gubernamentales y academias de ciencia adecuadas para su desarrollo. Sin un apoyo sólido, contundente, con políticas dirigidas a apoyar a la realización de actividades de ciencia básica, que después se vuelven el cimiento para el desarrollo de aplicaciones para la salud, el cuidado del medio ambiente y tecnológicas, el desarrollo en las regiones de Latinoamérica y el Caribe no puede seguir avanzando adecuadamente. Latinoamérica y el Caribe han encontrado formas para producir ciencia de calidad, bajo condiciones que pueden ser restrictivas. Esto habla del compromiso, dinamismo y creatividad que tenemos y debe de ser un aliciente para las futuras generaciones de científicos.
¿Cómo mejorar o ampliar la colaboración interinstitucional entre países latinoamericanos, a través de sus universidades, sus institutos de investigación o sus grupos de trabajo?
–En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tenemos un modelo que me parece eficiente: son instancias como la Coordinación de Relaciones y Asuntos Internacionales y la Coordinación de la Investigación Científica. A través de este tipo de órganos en las universidades de nuestros países se pueden coordinar espacios de diálogo para promover la socialización de convocatorias que permitan la colaboración internacional entre investigadores y facilitar dichas actividades para lograr estar en la frontera de los cambios a nivel global. A su vez, los investigadores consolidados que logren establecer estas interacciones deben de adquirir un compromiso para con los jóvenes de sus países e incluirlos en esta internacionalización.
¿Cuál es su visión acerca del papel de la mujer en la ciencia en América Latina?, ¿cree que se ha estancado o gana más espacio cada día?
–Esta es una pregunta muy cercana a mi corazón. Me parece que las mujeres hemos jugado un papel fundamental en el desarrollo de la ciencia a nivel mundial. Es cierto que los aspectos culturales y societales del pasado, aún vigentes en algunos países del mundo, han mermado nuestra participación y presencia en las comunidades académicas. Aunque hemos dado pasos muy significativos y hemos crecido en representación y en apoyo para desarrollarnos profesionalmente como científicas, hay mujeres y niñas a las que estas oportunidades no llegan. Y a veces, aún y cuando podemos estudiar carreras científicas, en algunas áreas seguimos estando subrepresentadas. El esfuerzo para promover cada vez más nuestra inclusión y reconocimiento en la academia debe de venir de las universidades y sociedades científicas, de nuestros colegas hombres, pero, muy importantemente, de las que hemos logrado avanzar algo, siempre apoyando a las demás.
¿Siendo la ACAL una organización que reúne a científicos de amplia y reconocida trayectoria, cree viable que la organización conforme grupos de expertos en materia científica, tecnológica, de salud, ambiente, entre otras áreas, que puedan prestar asesorías a organizaciones multilaterales e, incluso, a gobiernos de las regiones, en estas materias?
–¡Por supuesto! Los gobiernos deberían de estar obligados a escuchar opiniones de diversos científicos y no solo aquellas alineadas a sus intereses o políticas. Si las opiniones que escuchan son incluso las de expertos internacionales, eso aportaría visiones enriquecedoras basadas en experiencia de cómo se han resuelto problemáticas en los diferentes países de los que provienen. La ciencia debe de ser colaborativa en todos los aspectos. Las decisiones que se hagan en materia de ciencia claramente impactarán en el bienestar de las sociedades. Me parece que es fundamental romper inercias que, por los problemas que enfrentamos los científicos actualmente y que nos distraen, no nos permiten asociarnos y coordinar esfuerzos efectivamente.
¿Que esperaría usted de la ACAL a corto, mediano y largo plazo? ¿Qué pueden hacer los académicos para mejorar el impacto de la ACAL en la Región?
—Me parece que la ACAL debe de contribuir a visualizar el trabajo de científicas y científicos jóvenes. Este tipo de acciones permiten que los jóvenes encuentren apoyo para desarrollar sus carreras a través del reconocimiento de sus pares por medio de la ACAL.
A mediano y a largo plazo veo que el fomentar interacciones entre los miembros de la ACAL también permita guiar políticas internas con el fin de conseguir fondos para la investigación, crear redes de investigadores en áreas afines y complementarias y permitir realizar investigación de mayor impacto y financiamiento. Se deben encontrar estrategias para visibilizar más a la ACAL en los diferentes países del mundo, no solo en Latinoamérica y el Caribe. Asimismo, es necesario promover mayor participación de sus miembros en la discusión de políticas para el apoyo a la ciencia primero identificando aspectos importantes que debemos lograr y luego identificando miembros de la ACAL, en los diferentes países, que puedan realizar acciones eficientes en diferentes áreas a través de reuniones por vía remota y establecer estrategias para incidir en las políticas de apoyo y desarrollo de la actividad científica y en políticas de divulgación de la ciencia y campañas de concientización de la importancia de la ciencia para el público en general.
ACAL: acciones y compromisos
Tras conversar con Tamara Rosenbaum, queda claro que el futuro de la ciencia en Latinoamérica y el Caribe no es una cuestión de azar, sino de estrategia coordinada.
La doctora propone que organizaciones como la ACAL trasciendan los muros académicos, con el fin de conformar grupos de expertos en salud, ambiente y tecnología que asesoren directamente a gobiernos y organismos multilaterales.
«Los gobiernos deberían estar obligados a escuchar opiniones de diversos científicos y no solo aquellas alineadas a sus intereses», sostiene Rosenbaum».
Para la entrevistada, el éxito de las academias de ciencia se mide en su capacidad de apoyar a los jóvenes. Por ello recomienda que a corto plazo se use la plataforma de la ACAL para visibilizar el trabajo de los científicos emergentes, dándoles el respaldo de sus pares, mientras que a largo plazo se deben crear redes de investigación con áreas afines para captar mayores fondos y realizar estudios de impacto global, posicionando a la región no solo como receptora, sino como generadora de soluciones.

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